Al igual que ha ocurrido en las últimas décadas con los derechos fundamentales, en el mundo del deporte está ocurriendo una progresiva integración y mayor visibilidad gracias a la valentía, el talento y el esfuerzo de las deportistas.

Comaneci, Marta Domínguez, Teresa Rivero o la judoca Miriam Blasco, quien tiene el honor de ser la primera medallista de oro en la historia del olimpismo femenino español, son algunas de las deportistas que han hecho historia.

Sin embargo, a veces, la exigencia física extrema, un control exhaustivo del peso y la búsqueda del mayor rendimiento pueden llevar a mujeres como ellas a sufrir la tríada de la mujer deportista. Se trata de un síndrome grave que se diagnostica cuando coexisten desórdenes alimentarios, problemas con la menstruación y disminución de la masa ósea. Se manifiesta en personas que generalmente se dedican a disciplinas de alto rendimiento, como gimnasia rítmica, artes marciales, ciclismo o triatlón.

Cuando se realizan regularmente entrenamientos de muy alta intensidad y no se ingiere la energía necesaria para el equilibrio nutricional del organismo, es probable acabar padeciendo una alteración del ciclo menstrual. Una de las situaciones más graves que puede causar es la amenorrea o ausencia de menstruación, debida a los bajos niveles de estrógenos y progesterona, dos hormonas que, entre otras cuestiones, tienen la función de mantener los huesos fuertes.

En consecuencia, también se produce una descompensación entre la pérdida y regeneración de masa ósea que, con el tiempo, puede provocar una mayor tendencia a sufrir lesiones y, a largo plazo, osteoporosis.

Otros síntomas son: problemas gastrointestinales, ansiedad, baja autoestima, bajo rendimiento y dificultad para quedarse embarazada.

La mejor prevención es la detección precoz de los síntomas por parte de la deportista y de su entorno, y el tratamiento con un equipo multidisciplinar de especialistas.

Así, podemos decir que el deporte es saludable e imprescindible siempre y cuando se disfrute de él. Queda todavía camino por recorrer para conseguir la igualdad deportiva, pero cada segundo recortado en el cronómetro o cada pódium logrado permite pensar que estamos más cerca de llegar a la meta, y debemos hacerlo de forma segura y saludable.

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